martes, 7 de julio de 2015

En agosto...a new book is coming


Y seguimos tirando la casa por la ventana...
...porque si algo funciona, uno sigue haciendo las mismas cosas para conseguir los mismos resultados.

El próximo 1 de agosto está marcado como el "día del parto" en mi calendario. Y me siento igual de ilusionada que una premamá, aunque no soy primeriza :-P




Este libro me ilusiona casi más que el primero, no sólo por la trama, sino porque es una manera de probarme a mí misma: probar que todo lo increíble que me ha pasado hasta hoy no ha sido fruto de "una serie de acontecimientos de carácter fortuito", sino que, oye, a lo mejor lo que hago está bien hecho y tal.


Pero nos toca esperar un mes aproximadamente para que podáis (canarios del mundo, no me lo tengan en cuenta)  "meter mano" a esta nueva historia, totalmente diferente a las anteriores.
Sólo me queda desear que os guste tanto como me gusta a mí. Releerla es una gozada, y está mal que yo lo diga, pero es la niña de mis ojos.

Estará disponible en las mismas bibliotecas que hasta ahora han hecho posible que me sitúe a la cabeza de la categoría romántica en iBook, haciendo compañía a las anteriores. ¡Qué nerrrrrvios!


¡La familia crece!

Por otro lado, sigo trabajando a destajo en varias novelas más. Una de ellas es una auténtica novedad incluso para mí.
Me animé a salir del camino (tan sólo un poquitín) y a añadir misterio, suspense, drama y algo de miedito a una de las nuevas sagas, y ahora espero a que pase los controles de calidad de mis "lectores habituales".
Es una locura, pero una locura necesaria porque, el que no arriesga, no gana.
Me apetecía dar una vuelta de tuerca, obligarme a investigar, a viajar y a aumentar la dificultad a la hora de crear. Ha sido un trabajo largo y he tenido que aprender mucha geografía asiática en el camino, pero creo que ha quedado exactamente como debe.
Por otro lado, y por petición popular, ando inmersa en la creación de una nueva y única novela (en el sentido literal) romántica; es más moderna y tecnológica que las anteriores, y el argumento no salió sólo de mi testa, cosa que me encanta.

Aún le quedan horas de cocción, pero ya huele bien.




Está de más comentarles que si hay una idea que siempre han deseado ver convertida en novela, pueden hacérmela llegar y quizás en el futuro me atreva a darle forma. Recuerdo que fue así cómo me lancé a escribir historias, pero también comprendo que hay gente que no cuenta con el tiempo o técnicas necesarios para emprender este camino.
Muchas veces sentimos que nuestro libro favorito aún no se ha escrito; eso me pasó a mí, y aquí sigo, dándole a las teclas.

Por si las moscas, seguiré recordando a través de mi página (FB)  y del blog que la fecha... ¡Se acerca!

¡Feliz verano a todos!




jueves, 11 de junio de 2015

Escenas o situaciones imprescindibles en tu novela


Muchas veces nos quedamos a medias cuando leemos; terminamos la lectura y sentimos que faltó algo o casi todo. Es archiconocido aquello de que toda historia debe contar con: introducción, desarrollo nudo y desenlace. Hay muchos escritores que deciden alterar este patrón, y no es que hayan partes que no se deban tocar, pero si vas a hacerlo, será mejor que sepas cómo.


"El Cepo"


Puedes llamarlo sinopsis, prólogo, introducción o primeros capítulos, da igual, el caso es que debes situar al lector en tu historia y que éste no quiera dejarla. Debemos ser egoístas en este aspecto porque lo que la mayoría de lectores destaca de una novela, aunque esta no tenga la suficiente calidad, es la incapacidad de poder dejarla hasta el final. Y es que, en el enganche que demostremos tener a la hora de crear capítulos irresistibles, demostramos si existe o no talento. Por lo tanto el cepo es sencillamente: captar la atención.

La escena en la que empatizamos con el protagonista


Ya estás tardando en convertir al protagonista de tu novela en el amigo que todos queremos tener, aunque éste no tenga nada de agradable a simple vista. ¿Cómo se consigue? Dótalo de un carácter llamativo, de una cualidad o defecto destacado. Nadie, ni en la vida real ni en la ficción, desea encontrar personajes insípidos y que no aporten nada nuevo o memorable. Por ello, la escena en la que éste demuestre que es digno de ser conocido a fondo, debe aparecer cuanto antes.


La escena en la que todo cambia para el protagonista


Nada gusta/sorprende más que un cambio en la trama de buenas a primeras. No podemos negar que Dan Brown en El Código Da Vinci (sin entrar en las especulaciones o controversias que el libro o la historia provocaron en su momento) hizo buen uso de esta técnica, al menos en esta obra. Es una técnica opcional, aunque agrada a buena parte de los lectores. Siempre y cuando esté bien narrada y no deje cabos sueltos, puede suponer la diferencia entre seguir o dejar una lectura a medias.


Un recordatorio de la fuerza antagonista


No podemos olvidarnos del "malo de la peli": ese que no deja a nuestro "amado prota" vivir en paz. No existe novela ni historia sin conflicto, y normalmente éste viene patrocinado por el antagonista. Debemos darle su minuto de gloria dejándole hacer de las suyas y recordando al lector cual es el fin último de toda la trama: acabar con él. No nos olvidemos de que aquello por lo que el protagonista lucha, debe ser algo primario, primordial, y el lector debe sentirse identificado con esa lucha. No escatimes en crudeza y crueldad.



La escena en la que nuestro héroe pase a la acción


Quizás nos acerquemos al final de la obra: ese momento en el que el protagonista deja de huir y se enfrenta de una vez por todas al enemigo. Añade toques que desconcierten al lector, tal como: convertir a uno de los amigos del protagonista en malo de la historia; dale protagonismo a un personaje poco relevante y toma a tus lectores por sorpresa. Añadirás más dramatismo y por consiguiente, tus leyentes se pondrán aún más de tu lado.
 

La escena en la que todo parezca estar perdido



Esta suele ser la situación más dramática: todas las cartas están sobre la mesa y ya queda poco por descubrir de toda la trama. Ya sabemos quienes son los malos, los traidores, los buenos y los mejores.
Toca hacer sufrir al lector un poquito más. Piensa que todo sentimiento que provoquemos, es mucho mejor que la pasividad o el aburrimiento. Da igual si tus lectores te odian momentáneamente por cargarte a uno de los favoritos. Mira a R.R. Martin, Rowling o la guionista, Shonda Rhimes (apodada la R.R. Martin femenina por los fans de Anatomía de Grey XD), no dudan en quitar protagonistas de en medio en sus obras, y lejos de espantar a los lectores, causan efectos completamente contrarios. Que no te tiembre el pulso, a veces ese tipo de decisiones, bien meditadas, pueden convertirte en un hito.
 

 Desanudando nudos


Durante toda la novela nos hemos dedicado a anudar y anudar la trama; cada vez que añadíamos un detalle importante, nos preguntábamos: ¿Y cómo voy a explicar este entuerto? Pues en el desenlace toca desatar nudos. No debemos dejar cabos sueltos a menos que pretendas dar a la novela una continuación. Aunque hay quien agradece los finales abiertos (aquellos que dejan a la imaginación del lector lo que ocurrirá en el futuro de los protagonistas) pero en todo caso, y como dato, son más los amantes del final cerrado, y feliz o realista.


¿Te parece muy predecible? ¿Existen alternativas a toda esta estructura? Piensa que todo esto puede ser alterado y modificado de manera que, aunque parezca la típica película Disney, siempre puedes añadir giros inesperados, sorpresas, "cambios de dirección", etc. que harán de tu novela algo memorable.